
Hace unas dos horas que duermo y soy consciente de ello; incluso podría dibujar todos los movimientos que he hecho antes de caer rendida.
Sé que algún vecino ha puesto Abbey Road porque mi sueño está inundado de magia Beatle. Podría asegurar sin ningún miedo de errar en mi afirmación que ha sido el vecino del número 36.
Me atrevería a recitar de memoria todas las cosas de mi alrededr.
Lo más extraño es que estoy dormida.
Mi sueño no se aleja de la realidad.
Lo más extraño es que sueño que estoy dormida.
La pereza de estas dos últimas semanas se me acumula en los párpados y no quiere irse.
Sé que debería levantarme, sonreír, vestirme y salir a pasear. Pero no puedo. Ya no puedo. Me cuesta hacerme a la idea de todo lo que ha pasado. No asimilo que ya no esté a mi lado y que quizás tontee con medio Londres.
Soy estúpida, y eso me dicen las chicas; pero saben que él para mí era mucho más que un cuerpo y una cara bonita, era mucho más que un puñado de libras (como algunos lo ven) y que una voz rasgada.
"John" He abierto un ojo y mencionado su nombre sin querer. Intento forzar mi mente para que crea que él no era nada para mí, que mi vida sin él podrá segui y que la idea de verlo con otras no está mal.
"Estúpida, estúpida, estúpida..."
Nos conocimos en un pub, mientras sonaban los primeros compases de "Oh!Darling" (maldito vecino). No puedo explicar la razón,pero conectamos enseguida y fuimos a pasear alrededor de los astilleros.
John tendría unos 17 años. Odiaba asistir a la escuela y odiaba vivir con su tía Mimi. También odiaba esas estúpidas gafas redondas que le había dado la Seguridad Social. A decir verdad, John odiaba muchas cosas porque le gustaba aparentar que era duro e impenetrable.
Nuestra conversación tomó el rumbo que él le quiso dar.
Recuerdo que al hablar de su banda (The Quarrymen) se le iluminaron los ojo y un amago de sonrisa decoró su rostro.
Recuerdo que al llegar al mar se giró y dijo: "Liverpool me queda pequeño".
Yo tenía 16 años. No me gustaban especialmente las clases, pero obedecía todas las ordenes de casa. Sabía que si quería un futuro tendría que ganármelo.
Sabía que debía ser una buena señorita y sobretodo tenía muy claro que el pub al que me había llevado Cyn no era uno de los lugares donde debía estar.
John me fascinó. Todas las chicas de la escuela lo temían, pero yo lo admiré desde ese instante, y una especie de electricidad me recorrió la espalda en cuanto me besó.
Que bonito es soñar. "Imagine there's no heaven"
Sé que algún vecino ha puesto Abbey Road porque mi sueño está inundado de magia Beatle. Podría asegurar sin ningún miedo de errar en mi afirmación que ha sido el vecino del número 36.
Me atrevería a recitar de memoria todas las cosas de mi alrededr.
Lo más extraño es que estoy dormida.
Mi sueño no se aleja de la realidad.
Lo más extraño es que sueño que estoy dormida.
La pereza de estas dos últimas semanas se me acumula en los párpados y no quiere irse.
Sé que debería levantarme, sonreír, vestirme y salir a pasear. Pero no puedo. Ya no puedo. Me cuesta hacerme a la idea de todo lo que ha pasado. No asimilo que ya no esté a mi lado y que quizás tontee con medio Londres.
Soy estúpida, y eso me dicen las chicas; pero saben que él para mí era mucho más que un cuerpo y una cara bonita, era mucho más que un puñado de libras (como algunos lo ven) y que una voz rasgada.
"John" He abierto un ojo y mencionado su nombre sin querer. Intento forzar mi mente para que crea que él no era nada para mí, que mi vida sin él podrá segui y que la idea de verlo con otras no está mal.
"Estúpida, estúpida, estúpida..."
Nos conocimos en un pub, mientras sonaban los primeros compases de "Oh!Darling" (maldito vecino). No puedo explicar la razón,pero conectamos enseguida y fuimos a pasear alrededor de los astilleros.
John tendría unos 17 años. Odiaba asistir a la escuela y odiaba vivir con su tía Mimi. También odiaba esas estúpidas gafas redondas que le había dado la Seguridad Social. A decir verdad, John odiaba muchas cosas porque le gustaba aparentar que era duro e impenetrable.
Nuestra conversación tomó el rumbo que él le quiso dar.
Recuerdo que al hablar de su banda (The Quarrymen) se le iluminaron los ojo y un amago de sonrisa decoró su rostro.
Recuerdo que al llegar al mar se giró y dijo: "Liverpool me queda pequeño".
Yo tenía 16 años. No me gustaban especialmente las clases, pero obedecía todas las ordenes de casa. Sabía que si quería un futuro tendría que ganármelo.
Sabía que debía ser una buena señorita y sobretodo tenía muy claro que el pub al que me había llevado Cyn no era uno de los lugares donde debía estar.
John me fascinó. Todas las chicas de la escuela lo temían, pero yo lo admiré desde ese instante, y una especie de electricidad me recorrió la espalda en cuanto me besó.
Que bonito es soñar. "Imagine there's no heaven"
Hace 27 años que nos dejó. John Lennon, fue asesinado por un loco que horas antes le había pedido un autógrafo. Fue al pie del edificio Dakota en Nueva York, justo cuando entraba en su casa volviendo del estudio de grabación. Dejó atrás una vida llena de intensidad y genialidad, pero también de amargura y frustración.
John Lennon ha sido, es y será siempre mi héroe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario